A veces, el hábitat, las cosas y las formas que tenemos alrededor,nos van acostumbrando a ciertas maneras de vivir, y de pensar, nos van como moldeando los pensamientos; y entonces, casi sin darnos cuenta, con los ojos nublados como los de las estatuas griegas, terminamos viviendo una realidad que nada que ver, ajena. Pero a veces pasa otra cosa: en esa realidad que vivimos, se hacen rajaduras, y entonces el mundo, la vida que veníamos viviendo, el presente, las formas, tambalean; momentos en que abrís los ojos,te despabilás o algo así; es una especie de lucidez y dura nada, un segundo, apenas una sensación y después pum: te hundís de vuelta en esa realidad a la que te habías acostumbrado. Pero a veces no, a veces esa lucidez se estira, dura un poco más, y entonces ahí uno puede hacer algo… o no hacer nada, pero dejar al menos que ese instante haga algo en uno.

 

Prof. Juan Hajduzcyck